asi se inician en los aquelarres

los portentos que realiza María.

 


María se hace, finalmente, indispensable para esta alma en sus relaciones con Jesucristo: le ilumina el espíritu con su fe, le ensancha el corazón al infundirle su humildad, le dilata e inflama con su caridad, le purifica con su pureza, le ennoblece y engrandece con su maternidad.

Pero ¿adónde voy a parar? Sólo la experiencia te enseñará los portentos que realiza María. Portentos que parecen increíbles a los sabios y orgullosos y aun a los cristianos practicantes...

El reino de Jesucristo

Por medio de María vino Dios al mundo la primera vez, en humildad y anonadamiento. ¿No se podrá decir que por medio de María vendrá la segunda vez, como lo espera toda la Iglesia, para reinar en todas partes y juzgar a vivos y muertos? ¿Cómo y cuándo? ¿Quién lo sabe?

Pero lo que sí sé es que Dios, cuyos pensamientos se elevan sobre los nuestros más que el cielo sobre la tierra (Is 55,8-9) vendrá en el tiempo y modo menos esperados por los hombres –incluso por los más sabios y entendidos en la Sagrada Escritura, que al respecto es muy oscura...

Pero es de creer, además, que, al final de los tiempos –y quizás más pronto de lo que se piensa–, Dios suscitará grandes hombres , llenos del Espíritu Santo y del espíritu de María. Hombres y mujeres por medio de los cuales esta excelsa Soberana llevará a feliz término empresas maravillosas para destruir el pecado y establecer el reino de Jesucristo sobre el del mundo corrompido. Estos santos personajes alcanzarán un éxito total por medio de esta consagración a la Santísima Virgen, que sólo describo a grandes rasgos, empequeñeciéndola con mis limitaciones…


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