asi se inician en los aquelarres

No temes a ser juzgado por DIOS?



Los cristianos que vivimos nuestra fe y buscamos comprenderla estamos bajo juicio, no por encima de él, ya que no conocemos el resultado de antemano. Incluso los santos no se sienten justificados, sino que reconocen que su juez es el Señor. Esto no nos desalienta, sino que nos llena de esperanza, porque nuestro juez cargó con nuestros pecados. La certeza de nuestra salvación es incierta porque no podemos saber si hemos correspondido al amor infinito de Dios. Debemos responder a la gracia de Dios con humildad y obediencia, sin pensar que sabemos más que Él.


La esperanza cristiana se fundamenta en un profundo respeto por el juicio divino, que puede ser misericordioso para quienes han sido misericordiosos y severo para los que no lo han sido. Dios nos ofrece la vida y el bien, o la muerte y el mal, según nuestras elecciones. En el Nuevo Testamento, Pablo insta a los creyentes a trabajar por su salvación con "temor y temblor", expresando una actitud de obediencia y reverencia ante Dios, quien actúa en nosotros según su voluntad.

La discusión sobre si la salvación depende de la elección humana o de la voluntad absoluta de Dios plantea que no se puede dividir a Dios entre misericordia y justicia. La misericordia y la justicia divina no se limitan entre sí, y la idea de un castigo "saludable" o "vindicativo" refleja esta complejidad. En medio de la controversia teológica, algunos afirman que podemos esperar la salvación para todos, mientras otros, como G. Hermes, sostienen que esto es imposible según la revelación.

Finalmente, aunque se debate la posibilidad de la condenación, algunos teólogos argumentan que no podemos saber con certeza quién se salvará. La esperanza cristiana se mantiene viva a pesar de estas discusiones, apoyada en la misericordia de Dios y en la obediencia y fe de los creyentes.

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