asi se inician en los aquelarres

¡Bendice al Señor, alma mía!

 


SALMO 103 

 ¡Bendice al Señor, alma mía! Eres muy grande, oh Señor, mi Dios, vestido de gloria y majestad, envuelto de luz como de un manto. Tú despliegas los cielos como un toldo, construyes sobre las aguas tu piso alto. Tú haces tu carro de las nubes y avanzas en alas de los vientos. Tomas de mensajeros a los vientos y como servidores un fuego en llamas. Pusiste la tierra sobre sus bases, por siempre jamás es inamovible. La cubres con el manto de los océanos, las aguas se han detenido en las montañas. 

Ante tu amenaza emprenden la fuga, se precipitan a la voz de tu trueno; suben los montes, bajan por los valles hasta el lugar que Tú les señalaste; pusiste un límite que no franquearán, para que no vuelvan a cubrir la tierra. Haces brotar vertientes en las quebradas, que corren por en medio de los montes, calman la sed de todos los animales; allí extinguen su sed los burros salvajes. Aves del cielo moran cerca de ellas, entremedio del follaje alzan sus trinos. De lo alto de tus moradas riegas los montes, sacias la tierra del fruto de tus obras.

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